La Objeción de Conciencia es Individual, no Institucional (Agustín Squella)

Un buen efecto colateral (por Agustín Squella)

“La objeción de conciencia es individual, no institucional, y eso no únicamente porque solo los individuos tienen conciencia…”.

(Columna en El Mercurio, 8 de septiembre de 2017)

Agustín_SquellaHasta que fue tramitado el proyecto de aborto en tres causales, en Chile ca si no se mencionaba la objeción de conciencia. He aquí, entonces, un buen efecto colateral de dicho proyecto, puesto que la objeción de conciencia es una institución relevante que suaviza o morigera la heteronomía del derecho, pero con la cual pueden hacerse piruetas que acaben distorsionándola.

Heteronomía significa sujeción a un querer ajeno, al querer de otro, y es lo opuesto a autonomía, o sea, a la sujeción al propio querer y voluntad. Nos guste o no, el derecho es heterónomo, y eso tanto en su origen como en su imperio. En su origen, porque las disposiciones jurídicas son generalmente creadas no por quienes deben cumplirlas, sino por autoridades que están por encima de los sujetos imperados; y en su imperio, porque estos últimos, una vez que las disposiciones entran en vigencia, deben cumplirlas sin importar el juicio que les merezcan. A esto se suele llamar “obligación política”, especialmente exigible cuando es la democracia la forma de gobierno que acompaña la producción del derecho.

Pero existen modalidades de desobediencia al derecho por razones morales fuertes de quienes deberían sujetarse a él. La protesta, la desobediencia civil, la desobediencia revolucionaria: he ahí tres de ellas. La cuarta es la objeción de conciencia, que en situaciones excepcionales autoriza el propio derecho, y que consiste en esto: frente a determinados deberes que él impone y que podrían contradecir gravemente las convicciones morales de algún sujeto, el derecho autoriza que se lo deje de cumplir por quien invoque tales convicciones, sin que por ello tenga que sufrir la sanción jurídica del caso. La situación del servicio militar explica bien la objeción de conciencia: el derecho obliga a los jóvenes a recibir instrucción militar, pero se da cuenta de que un deber como ese podría repugnar en la conciencia moral de algunos. Les permite entonces dejar de cumplir esa obligación y los exime de toda pena por ello.

La objeción de conciencia es excepcional, porque lo que el derecho demanda es que los sujetos imperados lo obedezcan aun en el caso de que no les agrade o carezcan de simpatía política por las autoridades que lo hayan producido. Se trata de una institución que el propio derecho autoriza en ciertos casos que él se encarga de precisar. No existe una objeción de conciencia de tipo general que pudiera ser invocada por cualquier sujeto y frente a cualquier deber jurídico. Algunos de nuestros neoliberales criollos consideran que los impuestos son expropiaciones ilegítimas que el Estado hace de parte de nuestros ingresos, pero nadie aceptaría que pudieran invocar la objeción de conciencia para dejar de hacer su declaración de impuestos.

Si vas a leer un solo Libro…por Fernando Savater (Diario El País)

fernando_savater_by_gonzalo_merat

Fernando Savater

Artículo completo en ElPaís.com

“Estimado desconocido, comprendo que eres una persona muy ocupada y que es una impertinencia pedirte además que leas. Tienes tu trabajo (lástima que no seas un  rentista, que es la condición perfecta del lector), tu familia (desde el punto de vista de la lectura, lo mejor sería que estuvieras soltera/o y sola/o en la vida, pero hay que aceptar lo que nos toca), tus aficiones de interior y al aire libre, incluso tu religión  o tu militancia política que está muy bien pero que también quita su tiempo. A ello se añaden tus horitas diarias de internet, la búsqueda de vídeos graciosos  que mandar a los amigos para que vean que tienes chispa, los partidos de fútbol, los partidos de tenis, las 24 Horas de Le Mans (que duran éso, veinticuatro horas) y tantas otras necesidades de tu espíritu a las que no vas a renunciar. De modo que lo de leer, francamente, está difícil. ¡Qué más quisieras tú que tener tiempo para éso! Pero yo te propongo que leas un libro, sólo un libro, del género que prefieras. Una vez leído se acabó, nunca más, abandonas el vicio para siempre. A no ser que… Por si acaso, voy a decirte un libro, nada más que uno de cada género, por si te sirve de orientación”.

– Si vas a leer sólo un libro de filosofía, que sea “Sobre la libertad” de John Stuart Mill, para saber que tienen qué dejarte hacer y qué debes permitir que hagan los otros.

– Si vas a leer sólo un libro de poesía, que sea “Las flores del mal” de Charles Baudelaire, para que tengas un pretexto de aprender francés.

– Si vas a leer sólo una novela de aventuras, que sea “El mundo perdido” de sir Arthur Conan Doyle, para que sepas de dónde viene Jurassik Park y el resto de la dinomoda.

– Si vas a leer sólo una novela de amor (y desdicha, claro), que sea “Ana Karenina” de León Tolstoi, para que sepas cómo se las gastan los rusos.

– Si vas a leer sólo una novela de ciencia ficción, que sea “La isla del doctor Moreau”, de Herbert George Wells, después de la cual te verás raro al mirarte al espejo.

– Si vas a leer sólo una novela de terror, que sea “Cementerio de animales” de Stephen King, para que renuncies a todas tus mascotas.

– Si vas a leer sólo una novela policíaca, que sea “El sabueso de los Baskerville” de sir Arthur Conan Doyle, para que saludes, conozcas y despidas al gran Sherlock Holmes.

– Si vas a leer sólo un libro político, que sea “La condición humana” de Hannah Arendt, porque pone cada cosa en su sitio.

– Si vas a leer sólo un libro de cuentos, que sea “El Aleph” de Jorge Luis Borges.

– Si vas a leer sólo una novela histórica, que sea “Vida y destino” de Vasili Grossman, para que sepas lo que derivó de la Revolución de Octubre, cuyo centenario se cumple este año.

– Si vas a leer un sólo libro humorístico, que sea “Para leer mientras sube el ascensor”, de Enrique Jardiel Poncela, porque cuando el humor no es breve y chocante deja de ser humor para convertirse en otra cosa (por ejemplo, el Quijote).

– Y si sólo quieres leer un libro pero que sea de filosofía y de poesía, de aventuras y de terror, histórico y hasta político, lee “Moby Dick” de Hermann Melville. Si puedes, léelo todos los años.

Artículo completo en ElPaís.com

 

14 de julio: ¿Libertad, Igualdad, Fraternidad?

Greenpeace_France_Liberte_egalite_fraternite.jpgPocos días antes de la segunda vuelta de las presidenciales francesas, Greenpeace “se tomó” la Torre Eiffel, descolgando desde su estructura una enorme pancarta, que rezaba el viejo lema de la Revolución Francesa: “Libertad, Igualdad, Fraternidad”.

Aquello fue, por decir lo menos, un acto desesperado que buscaba sumar voluntades, para impedir que llegara al poder el ultraderechista Frente Nacional, con Marine Le Pain a la cabeza.

Hoy, que se conmemoran 228 años de la toma de la Bastilla parece propicio reflexionar a partir del incidente reseñado, acerca de la vigencia de aquel lema. Porque no obstante la mucha agua que ha pasado bajo los puentes del Sena, pareciera ser que al menos en Francia, aún resuenan los ecos de aquellas tres palabras. Porque cuando la República y la institucionalidad democrática eran amenazadas en las urnas, se apeló nuevamente a su sustancia, que es la base fundacional no solo de la poliarquía francesa, sino también de la democracia y sus principios en buena parte del mundo.

Por ello es que la demanda por “Libertad, Igualdad y Fraternidad”, nos debe interpelar en pleno siglo XXI. Sobre todo porque aún hoy, los fanatismos y los dogmas, la codicia y el individualismo, campean a sus anchas y se interponen en la realización plena del ser humano. Y los librepensadores y librepensadoras no pueden quedarse impasibles frente a aquello.

Así que como dice La Marsellesa, hijos e hijas de la Patria, en marcha, porque las tiranías de distinto cuño, aún hoy, se levantan contra nosotros.

 

Una Pena: La Participación Constitucional convertida en Pieza de Museo

Si a alguien le quedaban dudas de lo inoficioso del “proceso constituyente” impulsado por el gobierno de la presidenta Bachelet, la ceremonia de hoy, en que las actas de los cabildos ciudadanos fueron archivados y convertidos en piezas de museo, viene a ser el corolario de un  proceso que tuvo mucho de agitación, pero poco de sustancia real.

Recordemos que la propuesta de cambio a la Constitución de la República, surgió de la necesidad de transformar el marco institucional en el que se mueve el país, cuyos preceptos señalados en la Carta Magna, vienen a consagrar la lógica de mercado como reguladora de la vida social en Chile, impidiendo que otras opciones, como la del enfoque de derechos, por ejemplo, pueda abrirse paso.

Así las cosas, lejos de darle el realce anunciado, la entrega de estas actas a la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (DIBAM), no viene a hacer otra cosa que transformar lo que debiera ser una herramienta viva de discusión y deliberación, en un elemento inofensivo, ornamental y casi anecdótico.

Una verdadera pena por la oportunidad perdida.

 

Bus de la Libertad…Dios es mi copiloto

bus21-820x385

Fotografía: La Tercera

Defender la religión católica, luchar contra las fuerzas de Satanás e instaurar el Reino de Dios en la tierra. Esos son ni más ni menos algunos de los objetivos que persiguen las organizaciones que están detrás del recorrido por Iberoamérica del pretenciosamente llamado “Bus de la Libertad”: “Hazte Oír“, devenido en “Citizen Go” y el movimiento de Ultra Derecha “El Yunque“.

Hablamos pues, de personas y organizaciones cuyo ideal pareciera ser la instauración de una teocracia católica. De grupos pequeños, pero poderosos y bien organizados, que gustosos reemplazarían las Constituciones democráticas como marco de la vida en común, por los preceptos bíblicos, interpretados por cierto a su amaño y arbitrio.